voces desiertas

Enero del 2008


Publicado el 31 de Enero, 2008, 18:59

   El libro de la almohada fue escrito por Sei Shônagon (Japón, 966) durante el período Heian (794 - 1185), recordado por el despliegue de un gran esplendor equiparable al de la dinastía Tang en China, y por ser el momento en el que se desarrolla la escritura fonética (evolución del ideograma chino). En este período, la escritura de la poesía y prosa en chino de mano de los hombres es desplazada por la escritura de textos ficcionales, diarios, memorias, poemas y acertijos literarios de mano de las mujeres. Inteligente, culta, cínica y caprichosa, sirvió a la emperatriz en la corte imperial hasta la muerte de ésta, y fue una de las principales representantes de las escritura clásica japonesa.  Algunos investigadores creen que el título de este libro responde a que podría tratarse de un cuaderno de notas que las mujeres solían esconder en cajones de madera en los que apoyaban sus cabezas para descansar. Así escribía...

                                                                                                          

26- Festivales

" (...) En el transcurso de estos días festivos se intercambian regalos y los jóvenes decoran sus cabellos con lirios; pegan las tablitas con advertencias a sus vestidos y adornan sus capas y chaquetas chinas con ramos de lirios o ramitos de azaleas, naranjos u otras plantas decorativas que aseguran a sus mangas con cuerdas entretejidas, teñidas en tonalidades tornasoladas. Aunque no haya novedades en todo esto, es algo encantador. Después de todo, debe cansarse la gente de los cerezos porque florecen cada primavera?"

El libro de la almohada, Sei Shônagon, AH editora, diciembre 2006.

Publicado el 24 de Enero, 2008, 10:38

   Hace algunos meses subí dos poemas de Louise Glück (El jardín y Los lirios blancos, ambos de su libro El iris salvaje, que pueden leer en la categoría Letras norteamericanas de este blog). Para aquellos que los hayan disfrutado, aquí van algunos fragmentos de un ensayo que escribió María Negroni sobre la obra de esta poeta norteamericana.

"<Al final de mi sufrimiento/ había una puerta> - dicen los versos iniciales de El iris salvaje (The Wild iris), libro con el que Louise Glück ganó el Premio Pulitzer en 1992. Enseguida, la puerta se abre y aparece la promesa de un jardín: un niño juega contra el atardecer, <las primeras lluvias del otoño sacudiendo los lirios blancos>, esculturar el tiempo.

Si el jardín ha sido siempre un espacio alegórico (empezando por el Edén), aquí es además paradigma semántico, a la vez excusa y decorado de una conversación. En él se interroga y reclama, se aprende y reprocha, se comprueba y acepta. (...)

Glück, con todo, es singular. Sus poemas eligen un equilibrio extraño entre la confesión y lo intelectual. Ya en los poemas iniciales de Firstborn (1968) que versan sobre la niñez, la vida familiar, el amor y la maternidad, la reflexión y cierto apego formal desarticulan lo biográfico, lo desarman como si quisieran evitar el desamparo engañoso del yo. El iris salvaje, por su parte, confirma y exacerba el impulso. Su tono es urgente, no busca alzarse sino descender, renunciar a una versión unánime del mundo y también a la tristeza, que es vista como decisión personal. Es un libro escrito para la muerte. (...)

Si la gracia es la arquitectura de un alma capaz de conocerse a sí misma, el jardín de Glück la continene. El terror humano a la muerte habita en él pero también el deseo indisoluble de un ser abosorvido por el todo, reverso de la nada. Después, sólo después, empieza la travesía, el viaje impar al fondo de las cosas, allí donde ni la felicidad ni el miedo emiten sonido alguno."

El jardín de Louise Glück, en Ciudad Gótica. Ensayos sobre arte y poesía, New York 1985 - 1994, María Negroni, Ed. bajo la luna, 2007 (1ra edición 1993)

Publicado el 18 de Enero, 2008, 16:04

 Así es, ahora el blog tiene su propio mail.

Aquellos que lo deseen, además de dejar sus comentarios aquí, pueden escribirme a vocesdesiertas@yahoo.com

Espero que pasen un hermoso fin de semana, lleno de sol, aire fresco, buena compañía, y buenas lecturas!

Por piaramburu, en: Contacto

Publicado el 16 de Enero, 2008, 20:56

flores amarillas

una plantita
de tallo largo
hojas verdes, brillantes
y flores muy amarillas
ha crecido en el piso
de la terraza

tarde o temprano
hasta las superficies
más duras, frías
impenetrables
revelan algún signo
de vida

Paula Aramburu, diciembre 2007

Publicado el 14 de Enero, 2008, 18:32

Hace tiempo que quería subir algunos fragmentos de una entrevista que le hizo The Paris Review al poeta Yves Bonnefoy. Me gusta mucho lo que dice sobre su  modo de concebir el proceso de escritura de la posía, y sobre lo que representa para él la creación poética. Los procesos inconcientes (condensación y desplazamiento/ metáfora y metonimia), las acciones y los pensamientos cotidianos tienen un lugar privilegiado en su escritura. Creo que nadie lo podría decir mejor:

"... las palabras nos despojan de una intimidad auténtica con lo que somos, o con lo que el Otro es. Necesitamos a la poesía no para recuperar esta intimidad, lo cual es imposible, sino para recordar que la extrañamos y para probarnos a nosotros mismos el valor de los momentos en los cuales podemos encontrarnos con otras personas, o con los árboles, o con cualquier otra cosa, más allá de las palabras, en el silencio. (...) Al mismo tiempo, estas asociaciones de palabras, que son el comienzo de la labor poética, no deben ser gratuitas, ni estar desvinculadas de la realidad personal. Debo esperar que lleguen de mi lenguaje inconciente, que afortunadamente aparece cada vez que lo convoco con lápiz y papel, trayendo fragmentos verbales que son a la vez ricos y enigmáticos y están cargados de mi pasado, mi presente desconocido y mi futuro. De modo que anoto estas frases. Las escucho. Las veo haciéndose signos unas a otras, y gracias a ellas comienzo a comprender necesidades, recuerdos, fantasías que están dentro de mí. Este es el comienzo del poema, que eventualmente se trasnformará en un libro entero, ya que tendrá que ver con todo lo que soy. Siempre he empezado de esta manera, en medio de lo desconocido, sólo para descubrir más tarde que estaba hablando desde el lugar de la simple observación de mis acciones y pensamientos cotidianos. Esta es una labor que requiere mucho tiempo, quizás años. A menudo el título llega al final, como una declaración retroactiva. (...) Pero es escribir poesía  lo que siempre me reclama otra vez. Necesito estar libre durante largos períodos para poder escuchar las voces que llegan desde el inconciente más profundo; que saben mucho más de lo que sabemos nosotros sobre la vida y la muerte".

Confesiones de escritores - Poetas, Los reportajes de The Paris Review, Editorial El Ateneo, abril 1997. La entrevista fue realizada por Shusha Guppy durante los años 1992 y 1993. Yves Bonnefoy nació el 24 de junio de 1923 en Tours (Francia), y antes de decicarse por completo a la escritura de la poesía y al dictado de conferencias, estudió matemáticas, historia de la ciencia y del arte, y filosofía. Fue profesor invitado de varias universidades de Estados Unidos, y enseñó Poética Comparada en el College de France. Ha escrito libros en colaboración con pintores y numerosos ensayos sobre arte y poesía. 

Publicado el 10 de Enero, 2008, 15:58

serpent seas - klimt

(Sea serpent - Gustav Klimt)

"Sé que estás leyendo este poema
tarde, antes de dejar la oficina
esa de la intensa luz amarilla y la ventana en penumbras
en el cansacio de un edificio que se diluye en la quietud
mucho después de la hora pico. Sé que estás leyendo este poema
en una librería, de pie, lejos del mar
una tarde gris a inicios de la primavera, con débiles copos de nieve
llegados desde el enorme espacio de praderas que te rodean.
Sé que estás leyendo este poema
en un cuarto donde tuviste que tolerar demasiado
las sábanas se ven revueltas, paralizadas sobre la cama
y la valija abierta habla de un vuelo
pero no puedes partir todavía. Sé que estás leyendo este poema
mientra el subte pierde impulso y antes de correr
escaleras arriba
hacia una clase de amor desconocido
que tu vida aún nunca se permitió.
Sé que estás leyendo este poema a la luz
del televisor donde imágenes sin sonido irrumpen y se suceden
mientras esperas noticias de la intifada.
Sé que estás leyendo este poema en una sala de espera
entre ojos conocidos y hostiles, llena de empatía con extraños.
Sé que estás leyendo este poema bajo una luz fluorescente
con el aburrimiento y la fatiga de los jóvenes excluídos,
que se excluyen a sí mismos de la vida con excesiva rapidez. Sé
que estás leyendo este poema con la vista que te falla, que gruesos
lentes agigantan estas letras hasta borrar todo sentido, y aún así
persistes porque el abecedario mismo es valioso.
Sé que estás leyendo este poema mientras esperas que en la cocina
se caliente la leche, con un niño que llora en tus brazos, un libro en la
                   mano
porque la vida es breve y tu también estás sedienta.
Sé que estás leyendo este poema escrito en un idioma que no es el tuyo
adivinando ciertas palabras mientras otras te fuerzan a seguir
y yo quiero saber cuáles son esas palabras.
Sé que estás leyendo estas palabras con el deseo de oir algo, desgarrada
                entre la amargura y la esperanza
como quien regresa una vez más a la tarea indispensable.
Sé que estás leyendo este poema porque no queda
                 ya nada que leer
ahí donde llegaste, desnuda como estás".

Adrienne Rich, (Dedicatorias), en La pasión del exilio. Diez poetas norteamericanas del Siglo XX, Selección traducción y prólogo: María Negroni, Ed. bajo la luna, Bs. As., 2007.

Publicado el 3 de Enero, 2008, 18:41

dublin

esta vez no habrá postales
de Irlanda o de Italia
ni cartas con aviso de retorno
no habrá encomiendas
llevando desde aquí
hasta allá
fotografías, poemas
sahumerios de vainilla
y maderas de oriente
o tarjetitas de cartulina verde
con letras de imprenta
diciéndote cuánto te quiero
te extraño, te espero
en fin, lo de siempre
esta vez
tampoco tendré sueños
que me anuncien
la fecha de tu llegada
o de tu partida
ni los nombres de las calles
el día, la hora
en que volveremos
a vernos
esta vez
ahora sí
sólo esta carta
en un cajón de la mesa de luz
esta última carta
que nunca te enviaré
que nunca leerás

Paula Aramburu, 02/01/08