voces desiertas

Publicado el 16 de Julio, 2008, 15:22

   Hoy quisiera estar en un lugar así. No necesitar nada más. (Trinidad del mar, Cuba - foto by peetosga).

"Después de dos horas de inmovilidad bajo el sol, sin hacer nada, sólo mirar siempre el mismo mar: entonces mi cabeza ya no sabe qué hacer, no sabe preferir un pensamiento u otro y retenerlo. Todos los que llegan flotan en el mismo nivel. Aparecen y desaparecen: desechos sobre el mar. Han perdido el aspecto y el sentido que se les reconocía de costumbre mientras conservan sus formas de una manera a la vez absurda e inolvidable.

El pensamiento de mi persona es frío y lejano. Está en alguna parte fuera de mí, apacible y entorpecido como una cosa entre todas las que están bajo el sol. Soy una cierta forma en la que han vaciado una historia que no es mía. La llevo con esta seriedad y esta indiferencia con la que uno se hace cargo de lo que no le pertenece. Sin embrago podría existir un acontecimiento que fuera tan mío que yo lo habitaría por entero. Entonces me remitiría a mis derrotas, a mi insignificancia o aun a este instante. Pero antes, inútil intentarlo.

(...) ¿Qué es saber o ignorar algo? ¿Cuál es la lección de ese saber para desentrañar lo que me sucede frente a este vacío que se eleva ante mis ojos en olas cada vez más grandes, con una claridad cada vez más devoradora?"

Marguerite Duras, La vida tranquila, Noguer, Barcelona, diciembre 1990. Traducción de Juana Bignozzi.